Ariadna Montiel se perfila para tomar las riendas de Morena
La Secretaria de Bienestar sustituirá a Luisa María Alcalde en la presidencia del partido, consolidando el control territorial y político en la víspera de las campañas de 2027.
Ariadna Montiel Reyes, actual Secretaria de Bienestar, se perfila como la nueva presidenta nacional de Morena, sustituyendo a Luisa María Alcalde. Este movimiento, reportado por fuentes internas, implica una transformación significativa en la estructura del partido oficialista, uno de los cambios más profundos desde su fundación.
Montiel no llega sola; Esthela Damián Peralta, consejera jurídica de la Presidencia, ocupará la Secretaría de Organización, relevando a Andrés Manuel López Beltrán.
Con esta reconfiguración, la presidenta Claudia Sheinbaum refuerza su control sobre el partido, desplazando a figuras vinculadas con la administración anterior y otorgando poder a sus colaboradoras más cercanas.
La llegada de Montiel no representa un cambio de discurso, sino una reorientación estratégica centrada en la gestión de recursos. Como titular de Bienestar, Montiel ha administrado un presupuesto superior a los 550,000 millones de pesos anuales, destinado principalmente a pensiones y becas, elementos clave del apoyo electoral de Morena. Esta transición institucionaliza la vinculación entre los programas sociales y la estructura electoral del partido, consolidando a la operadora de los apoyos sociales en el liderazgo de la fuerza política.
El cambio también afecta a la Secretaría de Organización. La salida de Andrés Manuel López Beltrán, hijo del expresidente, marca el fin del último vínculo directo de la familia López Obrador con la maquinaria de Morena. Esthela Damián, su sustituta, elimina la dualidad de mando dentro del partido, alineando su estructura con la oficina de Palacio Nacional y centralizando el poder en la figura de Sheinbaum.
La reconfiguración incluye también a Citlalli Hernández, quien asumirá la responsabilidad de alianzas y candidaturas, con el objetivo de evitar conflictos internos, especialmente con los aliados como el PT y el Verde. Sin embargo, este ajuste expone la vulnerabilidad de Morena para manejar sus diferencias internas sin la intervención directa del Ejecutivo. El partido, nacido como un movimiento social, se está consolidando como una maquinaria estatal, donde la lealtad a Sheinbaum se convierte en el principal criterio para el ascenso dentro de la estructura partidista.
Este proceso marca la institucionalización del uso de los programas sociales como instrumento electoral. La llegada de Montiel a la presidencia de Morena implica que la distinción entre funcionario público y promotor del voto se desvanezca, priorizando la eficiencia de los padrones sobre el debate ideológico. Con el control de la Secretaría de Organización y la presidencia del partido en manos de su equipo, Sheinbaum ajusta su partido a su imagen, listo para las elecciones de 2027.